Comenzaba a sonar la campana de la iglesia anunciando el inicio de una nueva misa y ahí me encontraba yo, sentado en una banca en la plaza del centro de la cuidad, tomando unas cuantas fotografías, pasando desapercibido, contemplando cómo se desarrollaba la vida al mediodía en un día normal. Acababa de estirar mis brazos a lo largo del respaldo de la banca cuando una niña pasaba frente a mí jugueteando con las palomas, quienes a su vez, esperan a cambio, como de costumbre, un poco de arroz de la gente. Saqué la cámara y le tomé un par de fotos a la pequeña. Había vida por todos lados: varios grupos de ancianos que se juntan casi a diario a compartir las experiencias que acumularon a lo largo de sus vidas; por allá un trío de adolescentes que se habían fugado de su escuela y pasar la mañana en ese lugar; una chica sosteniendo en su mano un collar en una tienda a punto de comprarlo, comentándole a su amiga cuánto le recordaba a uno similar que su abuela tuvo; tres o cuatro señores que leían el periódico mientras el bolero lustraba sus zapatos; más de un niño convenciendo a su madre de que le comprara algo que el señor de los globos tiene para ofrecer. De pronto, mientras estoy sentado ahí, me doy cuenta de la magnificencia de lo que estoy presenciando. Cientos de historias desarrollándose a mi al rededor, aparentemente todas independientes las unas de las otras, cuando lo cierto es que todas colaboran en una sinergía perfecta. Todos esos niños y ancianos, todos los árboles, palomas y ardillas de la plaza, el sonido de las campanas, absolutamente todo sumándose y dándole una vida increíble a ese lugar. A su vez sé que eso es parte de una sinergía aún mayor, de la que sé que de alguna manera tú eres parte, a tu modo, en algún lugar de este mundo. Espero algún día conocerte y contarte de días como hoy, de experiencias como ésta que le dan un impulso positivo a mi existir. Quiero compartir eso contigo. ¿Cuándo? no lo sé, pero quizás dentro de algunos años me platiques de los días que trazaron tu camino al punto donde se cruce con el mío.


No hay comentarios:
Publicar un comentario