miércoles, 22 de diciembre de 2010

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No sé cómo empezar a escribir esta entrada. Lo cierto es que primero escribí la parte final, pero no con la intención de publicarla, sino por que no tenía nada qué hacer. Luego vi que tenía algo de sentido y que de hecho me recordaba a muchas personas que conozco.
No sé, hay mucha variedad entre las personas, no por nada se dice que cada quien es único, pero si nos vamos desde lo particular a lo general, en cuanto a la forma de ser y de ver la vida, creo que llego a la conclusión de que las personas se dividen (repito, desde ese punto de vista) en dos clases: Las personas racionales y las emocionales. Estoy casi seguro que tú también piensas lo mismo, y de hecho, en algunos libros manejan una rara y eterna lucha entre la razón y el corazón. Que cuál es el que debe predominar en las personas y por qué. En mi punto de vista, no debe dominar ninguno, sino que debemos aprender a que los dos cohabiten en nuestro ser.
La verdad es que, como ya dije anteriormente, no tengo nada que hacer y todo lo que has leído hasta ahorita no es más que unos párrafos de puro bla bla bla sólo para que lo que sigue a continuación no se vea tan solo.
Bueno, esto es lo que había escrito en un principio, con lo cual inicié esta publicación, sin ninguna intención de persuadir, ni criticar, solo a modo de sátira (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)
Qué pasa si juntas:
Hombre sensible con mujer sensible: una parejilla que tronará en unos años.
Mujer sensible con mujer sensible: amiguillas patéticas que aman a Edward Cullen.
Hombre fuerte con mujer fuerte: pareja perfecta.
Mujer fuerte con mujer fuerte: lesbianas.
Hombre fuerte con hombre fuerte: Amigos de toda la vida.
Hombre sensible con mujer fuerte: Una mujer millonaria después de un divorcio.
Hombre fuerte con mujer sensible: Sexo de una noche.
Hombre sensible con hombre sensible: Maná.
Hombre fuerte con hombre sensible: ??
Mujer fuerte con mujer sensible: una futura bitch.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mediodía

Comenzaba a sonar la campana de la iglesia anunciando el inicio de una nueva misa y ahí me encontraba yo, sentado en una banca en la plaza del centro de la cuidad, tomando unas cuantas fotografías, pasando desapercibido, contemplando cómo se desarrollaba la vida al mediodía en un día normal. Acababa de estirar mis brazos a lo largo del respaldo de la banca cuando una niña pasaba frente a mí jugueteando con las palomas, quienes a su vez, esperan a cambio, como de costumbre, un poco de arroz de la gente. Saqué la cámara y le tomé un par de fotos a la pequeña. Había vida por todos lados: varios grupos de ancianos que se juntan casi a diario a compartir las experiencias que acumularon a lo largo de sus vidas; por allá un trío de adolescentes que se habían fugado de su escuela y pasar la mañana en ese lugar; una chica sosteniendo en su mano un collar en una tienda a punto de comprarlo, comentándole a su amiga cuánto le recordaba a uno similar que su abuela tuvo; tres o cuatro señores que leían el periódico mientras el bolero lustraba sus zapatos; más de un niño convenciendo a su madre de que le comprara algo que el señor de los globos tiene para ofrecer. De pronto, mientras estoy sentado ahí, me doy cuenta de la magnificencia de lo que estoy presenciando. Cientos de historias desarrollándose a mi al rededor, aparentemente todas independientes las unas de las otras, cuando lo cierto es que todas colaboran en una sinergía perfecta. Todos esos niños y ancianos, todos los árboles, palomas y ardillas de la plaza, el sonido de las campanas, absolutamente todo sumándose y dándole una vida increíble a ese lugar. A su vez sé que eso es parte de una sinergía aún mayor, de la que sé que de alguna manera tú eres parte, a tu modo, en algún lugar de este mundo. Espero algún día conocerte y contarte de días como hoy, de experiencias como ésta que le dan un impulso positivo a mi existir. Quiero compartir eso contigo. ¿Cuándo? no lo sé, pero quizás dentro de algunos años me platiques de los días que trazaron tu camino al punto donde se cruce con el mío.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Bienvenido... Pase usted.

Si te regalaran un pase de cortesía por tres horas al Museo más sofisticado, famoso, caro, increíble, único e interesante del mundo harías todo lo posible por asistir y recorrer cada pasillo del lugar. Sabes que se trata de una oportunidad única, por lo que admirarías todo lo que éste tiene por ofrecer sin dejar de visitar ninguna de sus áreas. Así pues, la vida es sólo un pase de cortesía por tiempo indefinido a este museo, que es nuestro Mundo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Venganza

El humo del cigarrillo se hacía cada vez más demso, opacando la luz que se vaciaba sobre nuestra mesa desde la lámpara del techo. Afuera, una fuerte lluvia vuelve fantasmas las calles de la ciudad. Miré el reloj, faltaban treinta y dos minutos para la medianoche. A mi al rededor la misma calidad de basura humana a la que ahora pertenezco: divorciador abogados, vendedores de autos, recolectores de impuestos, fracasadas actrices que ahora sólo hacen de meseras. Todos tan predecibles. Todos tan monótonos, tan poco interesantes que ahora ya no tienen ningún secreto que resguardar. El único que no encajaba ahí era Raúl. Impredecible, misterioso, poco probable. De esos elementos del sistema que se encuentran más hacia los bordes de éste que hacia el centro. De esas personas que no te afectaría demasiado enterarte de su muerte, y que de hecho, muy pocas personas sabrían quién había sido.

Hace unos cinco minutos se había ido y ahora regresaba el gerente del lugar, Mateo Cano, según decía su gafete de presentación, para informarme que los filetes por hoy se habían terminado, pero que a cambio el restaurante estaba dispuesto a ofrecerme una orden de patatas fritas para acompañar mi cena sustituta. Accedí por supuesto.

Tendría ya como medio año que no veía al bastardo, época en la cual no presentaba esa desagradable cicatriz al lado izquierdo de su cara, producto, según él, de una riña en un bar sin nombre a las afueras de la ciudad. Por su aspecto elegante, cosntrastado con unos ojos cristalinos y un temperamento cambiante, fácilmente cualquiera deduciría que se trata de un adicto a alguna droga, posiblemente cocaína. En parte tendrían razón: sí era adicto, pero su adicción va más allá de cualquier fármaco.

-Te juro que lo haré Rick. No me importa lo que pienses.

Ahora ya no me extraña verlo así, pero lo cierto es que hubo una época en la que este sujeto tuvo una vida decente (por no decir normal). Hubo una época en la que asistía a barbacoas y apostaba en los hipódromos. En la que a menudo me invitaba a su casa a disfrutar de una deliciosa cena preparada por su esposa. Fue una época en la que los éxitos profesionales de Raúl comenzaban a hacerse presentes en su vida: un aumento de sueldo, un ascenso...

- No seas imbécil Raúl, recuerda aquellas veces que por poco te descubren. De haber sido así ten por seguro que en algún lugar habría una lápida cubierta por hierba y tu nombre gravado encima.

Pero esa época ha quedado atrás. Raúl ahora vive de motel en motel, en una soledad por pocos soportable. Vive de los ahorros que había juntado a lo largo de su vida, y de alguno que otro encargo que sólo alguien con sus características sombrías y frías podría cumplir. Un trabajo perfecto para esta clase de adiccion que ahora lo somete. Un trabajo que sólo alguien que odia realmente podría pagar una buena cantidad a un hijo de perra como Raúl para hacerse.

- Lo sé Ricardo, pero no es la primera vez que lo hago. Sé lo que estoy haciendo.

Hace poco menos de una década, Raúl recibió una llamada anónima diciendole que su esposa había sido secuestrada y que para su liberación exigían una buena suma de dinero. Como fecha límite para entregar le dieron una semana, pero a dos días de cumplirse el plazo, el cuerpo sin vida de ella fue encontrado bajo un puente, con una mordaza en la boca, con múltiples señales de torturas y violaciones. A partir de entonces, Raúl no sería el mismo. Su vida se había venido abajo en poco menos de una semana. Dos veces lo encontré con una soga al cuello, una trepado en una mesa a punto de lanzarse y la otra ya colgado, pero aun vivo lo suficiente como para rescatarlo.

- Y ¿estás seguro de que es ella?
- Por supuesto, la he observado con detalle. Llevo años metido en esto Ricardo, este tipo de errores que tú asumes yo ya los dejé atrás por mucho.

Unos tres meses después de la muerte de su esposa recuerdo haber leído en el periódico una de las más horribles notas que se hayan publicado. En un departamento al este de la ciudad, en un barrio conocido por su inseguridad, fue encontraro el cuerpo de un hombre, de unos cuarenta años, salvajemente golpeado, con los dedos de los pies cortados y la mitad de los de la mano rotos. Uno de sus ojos había sido vaciado con un bolígrafo y tenía varias quemaduras en la espalda realizadas con un trozo de metal caliente. Al final, el hombre habría muerto desangrado debido a las múltiples cortadas por todo el cuerpo. Fue hallado con una mordaza en la boca y yo sabía quién era el responsable.

- Sé que no podré convencerte de no hacerlo, y en parte hasta entiendo tu motivo. Es solo que... - En ese momento preferí mejor apartar la mirada y concentrarme en mi cena.

El restaurante había ya cerrado y el reloj indicaba la una y media de la madrugada. La lluvia había cesado. Estábamos afuera Raúl y yo, sin nada en particular que hacer más que esperar. Se habían consumido ya la mitad de los cigarrillos de la cajetilla, de los cuales sólo dos habían sido míos. No es la primera vez que lo acompaño en esta situación, y no es él que esté nervioso, de hecho es más como una especie de ansia, una creciente euforia que comienza a dominar toda su capacidad de raciocinio, o al menos así parecería para cualquiera. Yo conozco a este hijo de puta, en realidad, su euforia es controlada por él mismo, y claro, por los cigarrillos.

- Ricardo ya mejor vete, ya es bastante noche y tu casa no queda nada cerca. Además ya me acompañaste casi la mayor parte del tiempo y de ahora en adelante me toca actuar a mí.

Sabía que debía tomarle la palabra. De hecho no había nada que pudiera yo hacer. Era inevitable. De modo que accedí y me despedí de él. Ya en mi camioneta estacionada al otro lado de la calle vi la silueta de Raúl, esperando paciente bajo la oscuridad de un árbol. De pronto la silueta comenzó a desplazarse rápida y silenciosamente a través del estacionamiento del lugar. Al otro lado, Mateo, el gerente, era el último en salir del restaurante y después de cerrar la puerta del mismo con llave, caminó hacia su coche. Pobre Mateo, si tan sólo supieras... la verdad es siento un poco de pena por ti. Raúl había investigado la muerte de su esposa por casi una década y desde entonces se había dado a la tarea de buscar y encontrar a cada uno de los malditos que se la había arrebatado de tan horrible manera. Después de diez años a Raúl le faltaba encontrar sólo a uno de los responsables, y ahora sabía que se trataba del gerente de un restaurante poco conocido al sur de la ciudad, su nombre era Mateo. Pobre ingenuo, está a punto de enfrentar su destino con una de las personas más horribles que conozco. Un inestable adicto. Una persona capaz de ignorar por completo los términos de humanidad, misericordia y piedad. Un maldito asesino. Lo único cierto es que Raúl no es cualquier adicto. Desde la muerte de aquél hombre en su departamento hace diez años, Raúl había descubierto un enorme placer al torturar al infeliz, y ahora se había vuelto adicto a esto.

jueves, 30 de septiembre de 2010

La historia de un chico que quería un cubo de hielo

Érase una vez un chico que quería un cubo de hielo. Al abrir el cogelador se dio cuenta de que la gaveta de los hielos estaba vacía, por lo que tendría que llenarla. Al sacar la gaveta para llenarla vio que la jarra ya no tenía agua, por lo que habría que ponerle. Posteriormente se dirigió al garrafón para llenar la jarra y fue ahí que se percató de que el garrafón estaba vacío. Cuando salió al patio por un garrafón nuevo notó que ya no había garrafones llenos, por lo que tendría que ir a la tienda y comprar uno nuevo. Todo por un simple hielo. Moraleja: Todo es culpa indiscutiblemente de Felipe Calderón.

martes, 28 de septiembre de 2010

Crisarsis

Hace días, alguien en la red social de twitter, alguien (quien creo yo estaba teniendo un muy mal día) estaba escribe y escribe una serie de eventos en los cuales aplica la famosa Ley de Murphy. Y pues yo me sentí muy identificado con sus tweets y la verdad no pude resistir la tentacion de acompañarla con algunos ejemplos de mi cosecha. Lo cierto es que desde hace mucho tiempo me he dedicado a estudiar a esta famosa ley. Pero ¿quién era este tal Murphy? Según ciertas páginas de Internet se trata del primer sujeto quien estableció los principios de por qué cuando algo puede salir mal, saldrá mal. Al parecer era un Ingeniero que trabajaba para proyectos del gobierno norteamericano, cuyo puesto en el mismo era asegurarse de que nada saliera mal en las pruebas. Al parecer Murphy fracasó y en su frustración enunció por primera vez la maldita Ley.

Primera Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal.

Segunda Ley de Murphy: Siempre que necesites algo, no lo encontrarás en ningún sitio, y la única forma de hacerlo es no necesitándolo.

Tercera Ley de Murphy: Todo lo que sube tiene que bajar, y cuando baje, lo hará inevitablemente donde ocurra el mayor daño posible.

La verdad no sé si esta llamada "Ley" es algo así como algo científico, algo como la Ley de la gravedad que tiene fundamentos. No sé si la Física tenga algún rincón escondido al cual los científicos no hay llegado, el cual tenga los fundamentos matemáticos de lo que Murphy decía. Aunque también, no sé si esta ley solo surgió para justificar los errores de Murphy. Lo cierto es que probablemente nunca lo sabremos.

Cuarta Ley de Murphy: Si tomas todas las precauciones para evitar que cierta cosa salga mal, saldrá mal otra cosa.

Quinta Ley de Murphy: Una camisa limpia siempre atraerá algo de comida. (se dice que las probabilidades se elevan al cuadrado si se trata de una camisa blanca)

Sexta Ley de Murphy: Lavar un auto, inevitablemente causará una lluvia.

Yo creo que todos hemos sido víctimas en al menos 17 veces en nuestras vidas de la Ley de Murphy. Aunque la verdad me gustaría saber si hay personas en esta canica azul que sean menos sensibles a los estragos que ésta causa. Que yo sepa, nunca nadie se ha dado a la tarea de realizar un estudio al respecto. Nadie ha tomado a una muestra de la población y ha estudiado a cada uno de los individuos durante un período de tiempo significativo para analizar las causas de sus desgracias. Aunque la verdad pienso que si alguna vez se realizara este estudio seria por parte de Mtv o Vh1... tal vez E! por la enorme cantidad de reallity shows que producen. Pero sin estudios aparentes, creo que todos coincidimos en que la Ley de Murphy en la mayoría de las ocasiones es aplicada a aquellos sujetos a quienes menos la merecen, lo que me lleva a enunciar la siguiente ley:

Séptima Ley de Murphy: La cantidad de eventos desafortunados ocurridos será directamente proporcional a los intentos que se realicen por evitarlos.

Octava Ley de Murphy: La velocidad del viento es directamente proporcional al costo del peinado.

Novena Ley de Murphy: Si cae al suelo un pan tostado con mantequilla, éste siempre caerá del lado de la mantequilla.

Tal parece que esta Ley de Murphy se trata de algo creado desde las mismas entrañas de la maldad pura del Universo. Creo que nadie tiene problemas con la ley de la gravedad (excepto tal vez algun paracaidista cuyo paracaidas no funcione, y aquí tmb aplica la ley de murphy) ni con la ley del Octeto, ni la Ley de Boyle, de hecho, tienen sentido ya que gracias a ellas el universo cuenta con equilibrio, pero la ¿Ley de Murphy? No tiene ningun objetivo, es solo estar chingando.

Es por eso que he decidido crear el término crisarsis (del español crisis que significa "ya valió madre") cuyo significado es exactamente lo contrario de catársis (en griego significa purificación del alma) para nombrar cada uno de los eventos en los que se aplica la Ley de Murphy.

Por ejemplo:

- Crisarsis son los últimos 10 cuadritos del rollo de papel de baño.
- Crisarsis es un 69 de calificación.
- Es una cuerda rota en la guitarra cuando más se necesita.
- Crisarsis es descubrir en el momento menos conveniente que la memoria USB está llena.
- Crisarsis es que cuando se pone el semáforo en verde, el que esta frente a tí es el último en pasar y tú tienes que esperar otro turno. (entre mayor prisa se tenga, la frecuencia de ésta crisársis será mayor)
- Estar a una cuadra de la parada del autobús y verlo pasar y alejarse, quedando tú desapercibido.
- O en su defecto, crisársis son esos 50 centavos que te faltan para acompletar el pasaje.
- Crisarsis es llevar a tu chica a un buffet de $180.00 y que ella se coma solo dos hojas de lechuga.
- Una crisarsis es una noche de insomnio.
- Y una todavía mayor sería tener un exámen al día siguiente.
- Y una asi ya de plano muy cabrona sería perder ese exámen por que te hicieron falta los 5o centavos para acompletar el pasaje del camión.
- Los políticos son definitivamente una crisarsis.
- Dejar las llaves dentro del carro también es una crisarsis.
- Dejar el carro prendido y las llaves adentro.. eso es ya ser estúpido. (me ha pasado, y no, no estoy orgulloso)
- Crisarsis es prender la tele cuando se esta terminando una noticia bien chingona de tu grupo favorito y no supiste que fue.
- Crisarsis es que corten la luz en plena canícula.
- Crisarsis es que te toque estar en una balacera (no aplica para los estados fronterizos de México)
- Crisarsis es llamarte Chela Lora.
- Crisarsis es una llanta ponchada.
- Crisarsis es querer comprar chupe en el oxxo a las 12:01 de la noche.
- Una crisarsis es todo lo que te hace decir "puta madre".

Todos hemos sufrido alguna de estas situaciónes, pero si has pasado por:
(1-3) Considérate afortunado
(4-15) Estás dentro del promedio
(16 o más) Suerte en tu próxima vida

Décima Ley de Murphy:
Si pones una cucharada de vino en una tinaja de mierda, tendrás mierda.
Si pones una cucharada de mierda en una tinaja de vino, tendrás mierda.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Y bueno, a un día para cumplir 8 meses de haber echado al desván este pedazo de red cibernética, algo extraño pasó en la forma en la que mis escasas neuronas están acomodadas dentro de mi cabeza. Sepa madres qué fue, el chiste (el argumento, para los que no sean de por aquí) es que aquí estoy de vuelta. Seguiré escribiendo toda la sarta de mariguanadas que esta refinería de ideas sea capaz de producir. Por lo pronto, iré al sofá a rascarme un poco la panza.

miércoles, 27 de enero de 2010

De una vez por todas

...al pararse ahí, tuvo la impresión de haber estado ya antes en ese lugar, sin embargo, en el pasado lo había evitado...

...era como si una clase malvada de destino lo obligara a vivir esa experiencia, una y otra vez...

... fue entonces que se dio cuenta de que la única forma de romper con esto sería enfrentando al destino, logrando lo que le reta... de una vez por todas.