martes, 18 de agosto de 2009

"Trance raro"

Ya la universidad no es como antes. ¿A dónde se habrá ido ése espíritu de rebeldía que caracterizó a la juventud de los 70's y 80's? O bueno, tal vez "rebeldía" no es la palabra que busco, creo que la sustituiré por "espontaneidad". La fiesta de bienvenida y el baile de elección de la embajadora rigen la vida social de los estudiantes, y eso ya no es chevere. Pero está bien, en una sociedad tan destruida (y estereotipada) como la nuestra, creo que esa conducta es bastante aceptable, incluso apremiable.

En cambio a mí... bueno, yo soy parte de otra historia: ésa que no es ninguna historia. Se acaba una clase y ¿ahora qué? Todos a comentar sobre el golpe que se dio el profesor con la televisión mal situada a un lado del pizarrón mientras explicaba cómo funcionan los capacitores, todo eso mientras se reunían al rededor de la máquina expendedora de alimento chatarra del tercer piso que en ciertas ocasiones ha sido mi mejor aliado en las largas jornadas matutinas(ver "Apenas es Lunes"). Yo prefiero ser mi propia compañía en la terraza y observar cómo se desarrolla el mundo bajo mis pies. Es un momento que yo mismo llamo "trance raro" que me da cuando estoy solo y mi mente comienza automáticamente a divagar. Es cuando dejo de ser parte del sistema y me convierto en un observador que se encuentra sobre el sistema. Y no puedo evitar hacerme preguntas. Resulta que uno siempre toma a las personas como unos de los elementos que conforman un ecosistema. No son más que unas necesarísimas siluetas en nuestro "reojo" que te hacen saber que eres parte de un sistema muy complejo que se llama sociedad. Te hace saber que no estás solo. Pero eso pasa cuando no estoy en mi "trance raro" por que cuando es asi, vaya... ¿cuántas historias no habrá detrás de cada rostro?: "¿Estaré embarazada?" "Me caga mi papá, hoy me ire de mi casa" "No puedo creer que después de tres años tenga a otro" "¿Cómo le haré para avisarle a mi jefe que hoy no podré ir a trabajar por culpa del examen? De seguro ésta vez me corre".

Hace poco estaba en uno de ésos "trances raros" observando el más mínimo detalle de lo que ocurría en el estacionamiento. Estaba "a reventar" excepto por un único lugar vacío de difícil acceso. Al poco tiempo llega éste tipo en su carro lujoso y meditando un poco, se queda en la entrada del estacionamiento. Finalmente se decide. Primero lo intentó de frente, desde un ángulo cerrado, después de un ángulo abierto. Nada. Decide intentarlo de reversa. De una manera, de otra manera. Nada. Se apartó un poco del lugar, supongo que para analizar la situación desde otra perspectiva y asi obtener una solucion lógica a su tremendo problema. Unos alumnos que se atravesaron en su camino le otorgaron unos segundos más, camuflando el tardarse demasiado para pensar en la situación. Lo volvió a intentar de frente, ésta vez dando un leve giro para encontrar un tercer ángulo. Nada. Se detuvo, golpeó el volante y blasfemó un poco, creo que eso era justo para él. Supongo que se dio cuenta que no estaba logrando nada y que sería mejor que abortara su plan antes de llamar la atención de varios "nadaquehacerhabientes". Tenía razón, pero al menos una persona ya lo había visto todo desde la terraza del tercer piso.

Y estoy alto muy alto
y las luces de los autos
que se frenan cada tanto y vuelven a avanzar

Y veo
a la gente corriendo
como una coreografía sin fin

(fragmento de "El fantasma" de grupo Árbol.)


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